Mucha gente andaba alrededor. Él, sentado contra la pared, estaba sumido en un profundo silencio interminable, sin prestarle atención a su prima que hablaba sobre algunos asuntos de su colegio. No conocía a nadie en esa fiesta de graduación y ya añoraba las noches con amigos; pero sus pensamientos se interrumpieron al verla en frente de él, con un delantal blanco alrededor de su cintura haciendo juego con su piel pálida, unos ojos del color de la noche y los labios rojos en los que siempre se sembraría alguna sonrisa pícara.
-¿Quiere algo?- le dijo ella ofreciéndole algún alimento de la bandeja que llevaba, haciendo que él entrara en un estado de estupidez muy difícil de superar. Cuando pudo recobrar el habla charlaron sobre temas que surgieron en el aire entre ellos sus gustos y terminaron pasándose sus números; luego de unos días sin olvidarse se llamaron al mismo tiempo y la línea les dio ocupada. Él la llamo justo cuando ella marcaba su número y ella se decepciono al escuchar el buzón de mensajes ya que él se había ido a trabajar. Por unos días trataron de comunicarse entre ellos con una graciosa coordinación ya que siempre les daba ocupado la línea. Unos días después se olvidaron de su encuentro y de la existencia del otro, por lo que siguieron el transcurso de sus vidas normalmente.
Meses luego él se sentó en un bar y ella trabajando de mesera en ese local fue a atenderlo. Se reconocieron enseguida y aclararon el asunto sobre los intentos fallidos por comunicarse. Él le dijo que no hablo con ella porque estaba en una relación, mintiéndole para que no creyera que él estaba loco por ella. La pobre chica bajo la mirada, avergonzada de haber creído que el chico la amaba. Él se sintió culpable de haberla hecho sufrir por no animarse a mostrarle sus verdaderos sentimientos, por contarle la verdad.
Días después él la vio con un hombre, y mientras sus celos lo comían por dentro, paso con una muchacha por adelante del negocio que ella atendía para que se diera cuenta de que ya la había olvidado. Pero él, sin importar con cuantas mujeres estuviera, no se olvidaba del momento en el que cruzó miradas con la mujer en la fiesta, en el que se desconectaron del mundo solo con verse.
- Gracias- dijo el agarrando un aperitivo de la bandeja y ella se fue a atender a otros invitados.
me encanto es poco, esta genial Feli :) jaja tal vez cuando tengas ganas, haces otro.. SIII ? jajaa
ResponderEliminar